Clíotuiteo: la historia en 140 caracteres. El negocio de la "desmitificación" histórica y la responsabilidad de los historiadores

La “desmitificación” de la historia de México se ha vuelto un negocio muy redituable, a juzgar por el éxito de que gozan los libros, conferencias y/o programas de radio de Francisco Martín Moreno, Eduardo del Río 'Rius', Armando Fuentes Aguirre ‘Catón’, José Manuel Villalpando, y otros tantos escritores que explotan y alimentan el lamentable gusto del público mexicano por el chisme histórico. El problema con quienes se asumen y se presentan con orgullo como “desmitificadores”, es: 1. Sus versiones suelen ser tan o más simplonas que las que dicen combatir, sin noción alguna de proceso histórico (que es lo que permitiría a su público establecer un vínculo explicativo pasado-presente), y 2. El lucro es su principal motivación, si no la única.
Para muestra, lo ocurrido en Twitter la tarde del pasado 29 de junio con el Hashtag (HT) #queregresedonPorfirio, que se volvió Trending Topic por el alud de respuestas que provocó a favor o en contra de la nostalgia por Diaz. No sé si el HT en cuestión fue creado por Juan M. Zunzunegui (@JMZunzu), quien al parecer lleva años dedicado, en sus propias palabras, a "trascender a la SEP y enseñar los mitos de la historia"; lo cierto es que fue él quien lo impulsó fuertemente aquella tarde, y lo usó para criticar la ignorancia de quienes atribuyen a don Porfirio múltiples males, según dice, por no leer más que los libros de la SEP y el México Bárbaro de John Kenneth Turner, un “periodista rojo” (¡guácala!):
En contraste, aquella tarde el “desmitificador” iluminó a los ignorantes con algunas de las múltiples virtudes que ve en Diaz:
No obstante, después de desatar gran polémica –es decir, con gran número de gente atenta a lo que se decía sobre #queregresedonPorfirio– el “desmitificador” cerró su intervención con estas joyas de la mercadotecnia:
Así es: un seminario virtual con un costo de más de $1,000.00 que, asegura el “desmitificador”, bien vale la pena pagar porque le permitirá a él mostrarte el pasado [sic.] a ti, ignorante lector, para que puedas “manejar tu presente y mejorar tu futuro”. ¡Llama ya!... O, como dice @LMZunzu, “¡Hoy que puedes invierte en ti!”… (ò_Ó)
La oferta de los autodenominados "desmitificadores" ahí está y, por desgracia, el público frecuentemente le abre los brazos con singular alegría. No debe extrañar que los ya mencionados Moreno, 'Rius', 'Catón' y Villalpando estuvieran entre los autores más citados por aficionados a la historia (es decir, ni profesonales ni estudiantes) en el ejercicio que el pasado 30 de junio propuso @DonPorfirioDiaz para que los tuiteros recomendaran algún libro, película o museo con el HT #RecomiendoHistoria. Preocupa ver que quienes recomendaron a estos autores les atribuyen gran autoridad como historiadores, junto a otros que, a diferencia de aquéllos, bien merecida la tienen y que también fueron muy citados, como ocurrió con Miguel León Portilla. Y esto es evidente porque en el caso de otras obras, esos mismos aficionados precisaron que se trataba de literatura de ficción que podía dar un buen panorama sobre ciertos pasajes históricos: tal fue el caso de Mariano Azuela, Jorge Ibargüengoitia, Carlos Fuentes, Martín Luis Guzmán, Fernando del Paso, Enrique Serna. El ejercicio en Twitter arroja, pues, que todos los autores citados en este párrafo son los princiales moldeadores de la conciencia histórica de los sectores de la sociedad mexicana que ya no están sometidos a las clases o cátedras de historia en algún nivel escolar.
(Dé click en la imagen para agrandarla)

Como podrá verse en #RecomiendoHistoria (den click en él, pues), salvo contadas y muy agradables excepciones, las sugerencias de obras históricas sólidas, pero que al mismo tiempo pudieran resultar amenas para el lector, fueron hechas por profesionales o por estudiantes de historia. Esas sugerencias no fueron las predominantes, muestra de que la oferta de libros que cumplan con esos requisitos es escasa. Y esto obedece, principalmente -hay que decirlo-, a que las más de las veces los historiadores rehuimos el esfuerzo de hacer llegar al llamado "gran público" el fruto de nuestro trabajo, en una versión amena pero no exenta de solidez y, sobre todo, de noción de proceso histórico, que prescinda de la mera anécdota curiosa. Tenemos mucho más que ofrecer que una mera enumeración sensacionalista y mal articulada de chismes históricos.

No cabe duda en mí de que la abrumadora mayoría de los profesionales de Clío acometemos nuestras investigaciones sobre la base de un compromiso ético con el conocimiento. No estoy tan seguro, sin embargo, de que tengamos todos claro que ese compromiso involucra también a la sociedad que nos da razón de ser, y a la que debemos dotar de los elementos históricos necesarios para que se entienda a sí misma.

2 comentarios:

Carlos dijo...

Saludos:
En mi ya lejano taller de Historia y Divulgación con Álvaro Vázquez Mantecón, mis compañeros y yo nos percatamos que los libros de historia se venden, y muy bien, en este país. Sin embargo, casi nunca se trata de frutos académicos.
Claro que el gremio es responsable de atender esta falta, aunque tiene enfrente a grandes monstruos de la anécdota barata y "desmitificadora" como bien dices; por cierto, los lectores tampoco ayudan mucho: predomina la búsqueda de rumorcillos banales y escandalosos. No sólo en historia.
En política, por ejemplo, venden más las memorias de Ahumada que un análisis de Rogelio Hernandez sobre el grupo gobernante en el Estado de México; se lee más el "Templo Mayor" de Reforma que la "Plaza Pública" de Granados Chapa.
A nadar a contracorriente, pues.

OZ dijo...

De acuerdo contigo, Carlos. No creo que se pueda decir que la demanda de banalidades por parte del público tiene su 'origen' en la oferta de banalidades. En sí mismo, el rumorcillo y chismorreo es más digerible (no obliga a pensar, ni tantito) y 'divertido'... Además es de esas cosas con las que te puedes hacer el/la interesante en alguna reunión. Aun así, creo que hace falta mucha más oferta de 'frutos académicos', por lo menos para dar buena batalla a los 'Oooorale' históricos... Y ahí ya se verá.
Saludos.